Yacía su cuerpo dormido,
la lluvia no llegaba a sus hojas
y el viento soplaba sin tocarlo,
protegido bajo la sombra...
..de su árbol madre.
.
Un día...escuchó un estruendo
y observó con tristeza y miedo,
como esa gente talaba
y se llevaba ese cuerpo,
bajo el cual vivió tanto tiempo.
.
Sintió la vida de pronto...
.. azotarlo como a mala hierba,
lloró y gritó desolado...
.. sujeto a sus raíces pequeñas.
Rozó el suelo muchas veces,
pero costaba quebrarlo...
..ramas y hojas crecieron
y engruesó su cuerpo,
creciendo hasta el cielo...
..con tan tremendo esfuerzo.
.
Cuando el sol volvió a tocar su piel,
ya había cambiado su forma...
..pequeñas líneas surcaban su largo
y las heridas se iban secando.
La paz volvió a su entorno,
disfrutó del calor...del viento
y de la lluvia en invierno.
Descubrió la felicidad de amar,
el sufrimiento de la decepción,
la ternura en el nacimiento
y la paz de la vejez.
.
Rió y lloró muchas veces
observando a sus pequeños retoños,
los protegió cuanto pudo...
..de las inclemencias del tiempo.
Un día de otoño...
..divisó a los hombres,
con serruchos y hachas acercarse.
Perpetraron su grueso cuerpo
y al sentirlos pensó en ella..
... en su madre,
recordó sus reposados años...
..la lluvia y el viento al tocarlo.
Sintió su vida en un segundo,
y percibiendo su partida...
.. no deseó resistirla,
había vivido suficiente.
.
Con gran esfuerzo...
.. su cuerpo su penetrado
y calló con el mismo estruendo
que su madre, el gran árbol,
había causado hacía cien años.
.
Vió una luz... una nueva etapa
y sin el temor de su infancia
se dejó deslizar...
.. rio abajo.
...












Hermoso y triste.
Quiero tanto a los árboles y esta dureza y crueldad es en el fondo un desprecio hacia la vida que representan, a lo que somos todos.
Saludos